87 años no llegan solos, pero quizás uno llega solo...
Alcides despierta ni bien el sol se asoma en el cielo montevideano.
Toma el termo y el mate, su vieja radio que adquirió en el 62 y abre la puerta.
Todas las mañanas se sienta en una silla de playa y observa que todo esté en su lugar.
A los pocos minutos aparece Juan, el lechero, Luis, el diariero y Claudia que sale a limpiar la vereda. Don Alcides observa, saluda y contempla los olores, sonidos y personajes de esa calle que lo vio crecer. Este panorama se extiende hasta pasadas las 10 cuando llega Delia, una mujer que trabaja en la casa de Alcides hace más de veinte años.
Delia tiene 45 años y es de Rivera. Hace 30 años que vive en Montevideo y dice que no se ha acostumbrado a la ciudad. Lo cierto es que no quiere dejar atrás su pasado rural y posee, o finge tener, un dejo paisano que hace que le asusten los edificios, la cantidad de autos y, más aún, las escaleras mecánicas, algo que divierte mucho al “don” e incluso resulta objeto de burla. Delia se ha convertido en una gran amiga para Alcides. Además de limpiarle un poco la casa, cocinarle el almuerzo y cena y verificar si ha tomado los medicamentos, Delia entabla largas conversaciones con Alcides donde recorren, más que nada, el pasado y el presente. Comentan alguna que otra noticia y chusmean hasta desembocar en la última etapa que se llama Blanca. Blanca, el amor de la vida de Alcides, su primera y única mujer que, por circunstancias de la vida y como bien comenta, partió hacia cielo “porque es un ángel”. Guarda su foto en la mesa de luz y, cada noche, conversa con ella y la evoca cuando toca el piano.
Alcides tiene 3 hijos: Carlos Julio, Mariana y Alberto. Carlos Julio vive en España y viene una vez por año a Uruguay. Alberto vive en Melo con Julia. Tienen dos hijos que viven en Montevideo por temas de estudio y trabajo, Pablo de 27 y Lucía de 20. Mariana está casada con Luis y tiene tres hijos: Daniela de 23, Pablo de 26 y Martín de 17.
Según Alcides, sus hijos y nietos están muy ocupados; algunos con el estudio y otros con el trabajo, por lo que no tienen mucho tiempo para visitarlo. Recibe una o, como mucho, dos visitas a la semana. Se ocupan de las cuentas y trámites, pero no mucha visita, algo muy común hoy en día donde la gente suele “estar muy ocupada”. Mejor dicho, se ocupa cuando no conviene y se desocupa cuando le interesa. Es un hecho que también ha pasado a formar parte de su vida rutinaria. Una vida que transcurre entre medio de mateadas matutinas en la vereda, charlas con Delia y Blanca, alguna que otra vuelta por el barrio y alguna visita de sus hijos o nietos, aunque no en demasía.
Es feliz, no se queja. Sin embargo, la ausencia de Blanca, su compañera de la vida, cambió completamente sus días. Muchas veces recuerda aquellos años donde Alberto, Mariana y Carlos Julio eran pequeños y correteaban por la calle que hoy contempla en las mañanas. Recuerda los asados de domingos, las idas a la cancha, al tablado, al hipódromo y al parque en familia. Aquellos cumpleaños y reuniones con gente del barrio. Recuerda aquellos tiempos y no comprende. Muchas veces piensa que todo lo construido se dispersó con el viento e incluso se pregunta, de a ratos, si acaso hizo algo mal para estar tan solo.
Un ser tan humano que deposita, día a día, recuerdos, lecciones y experiencias de vida en la alcancía de la vejez, ese es Alcides. Una alcancía que nadie quiere y que es tan necesaria. “Perdón, es que nadie tiene tiempo para tomarla”, dirían los ocupados.
Alcides siempre amo a su mujer aunque su ausencia le demostró la implicancia que tenía en su vida. Hoy, toma mate en la vereda mientras contempla las viejas fotografías de sus niños correteando por las calles del barrio, yendo hacia la escuela, enamorándose, casándose y creciendo. Fotografías que guarda, con una lágrima, en esa alcancía que quizás algún día, en su ausencia, alguien se tome el trabajo de abrir y notar la implicancia de Alcides en la vida de alguien que no podrá hablar, pues ya será tarde...
Pasadas las 10 levanta su silla y entra. Llegó Delia.
domingo, 17 de febrero de 2008
miércoles, 13 de febrero de 2008
ANTES DE DORMIR ... eterna soñadora...
Los sueños nos mantienen vivos, son el motor del hombre despierto y, más aún, para los desesperanzados. Así empiezo. No soy una escritora frustrada, ni alguien llena de problemas, ni estoy “loca” y si quien lee piensa que si, me alegro de mi condición.
Escribo como ejercicio del alma y del corazón. Para no dejar atrás los sueños y pensamientos volátiles de la juventud, para no olvidar mi infancia y no caer en el rígido, pragmático y racional mundo de adultos.
Escribo lo que pienso y siento, sin importar lo que pueda pensar quien lea. Saco de quien sabe donde, sentimientos reprimidos, interrogantes y ocurrencias para aliviar el nudo en la garganta. Me desnudo; limpio mi alma; me comprometo y me visto de nuevo.
Escribo lo que soy, y soy lo que escribo: un alma desnuda, que escribe para soñar y sueña para escribir.
Los sueños nos mantienen vivos, son el motor del hombre despierto y, más aún, para los desesperanzados. Así empiezo. No soy una escritora frustrada, ni alguien llena de problemas, ni estoy “loca” y si quien lee piensa que si, me alegro de mi condición.
Escribo como ejercicio del alma y del corazón. Para no dejar atrás los sueños y pensamientos volátiles de la juventud, para no olvidar mi infancia y no caer en el rígido, pragmático y racional mundo de adultos.
Escribo lo que pienso y siento, sin importar lo que pueda pensar quien lea. Saco de quien sabe donde, sentimientos reprimidos, interrogantes y ocurrencias para aliviar el nudo en la garganta. Me desnudo; limpio mi alma; me comprometo y me visto de nuevo.
Escribo lo que soy, y soy lo que escribo: un alma desnuda, que escribe para soñar y sueña para escribir.
martes, 12 de febrero de 2008

Vendas... out!
Caminas desde los ranchos del sur. De aquellos con poca infancia y sueños rotos.
Cada mañana tus pies diminutos cruzan el duro pedregullo de pobreza y soledad.
Tu barriguita, tiene un demonio que ruge y que, nuevamente, ataca con fuerza.
Tus ojos guardan un mar de lágrimas detrás de esa mirada inocente y perdida.
¡No tengo nada!— grita un hombre trajeado, y otro, y otro y todos.
No, todos no, pero la gran mayoría. Derrochan caviar y poco pan.
Duro asfalto de indiferencia, claro signo de ceguera, suave sommier; comodidad.
Es más fácil si, como salmón, trago champagne, miro a lo mío. Perdón, a los míos.
Regresas a espaldas, se asoman las lágrimas, se abren las heridas, ¡maldita ciudad!
Intenta dormir niño, ya falta poquito, mañana habrá pan, ya verás.
Duerme angelito de ojos tristes y pies rasgados, ¡un duro camino has trillado ya!
Tanta herida y poca infancia, ¿Quién robó tus dulces sueños?
Caminas desde los ranchos del sur. De aquellos con poca infancia y sueños rotos.
Cada mañana tus pies diminutos cruzan el duro pedregullo de pobreza y soledad.
Tu barriguita, tiene un demonio que ruge y que, nuevamente, ataca con fuerza.
Tus ojos guardan un mar de lágrimas detrás de esa mirada inocente y perdida.
¡No tengo nada!— grita un hombre trajeado, y otro, y otro y todos.
No, todos no, pero la gran mayoría. Derrochan caviar y poco pan.
Duro asfalto de indiferencia, claro signo de ceguera, suave sommier; comodidad.
Es más fácil si, como salmón, trago champagne, miro a lo mío. Perdón, a los míos.
Regresas a espaldas, se asoman las lágrimas, se abren las heridas, ¡maldita ciudad!
Intenta dormir niño, ya falta poquito, mañana habrá pan, ya verás.
Duerme angelito de ojos tristes y pies rasgados, ¡un duro camino has trillado ya!
Tanta herida y poca infancia, ¿Quién robó tus dulces sueños?
FeLiz AñO!!! (volvi)
Buenas, buenas. ¿cómo han pasado? Me dirijo a las 2 personas que leen esto.
He estado de vacaciones, si! Y, ahora, de vuelta a la realidad. De regreso a Montevideo, a esta ciudad que tanto odio y amo a la vez. A estudiar se ha dicho. Año complicado. Primeros seis meses dificilísimos... ya veremos...
He estado de vacaciones, si! Y, ahora, de vuelta a la realidad. De regreso a Montevideo, a esta ciudad que tanto odio y amo a la vez. A estudiar se ha dicho. Año complicado. Primeros seis meses dificilísimos... ya veremos...
Mientras tanto, nada de miedo! Les deseo un muy feliz año a todos, no tarde, recién empieza...
Sean auténticos, expresen sentimientos, ablándense, vivan y dejen vivir...
Felicidades!!!
Sean auténticos, expresen sentimientos, ablándense, vivan y dejen vivir...
Felicidades!!!
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