martes, 12 de febrero de 2008


Vendas... out!

Caminas desde los ranchos del sur. De aquellos con poca infancia y sueños rotos.
Cada mañana tus pies diminutos cruzan el duro pedregullo de pobreza y soledad.
Tu barriguita, tiene un demonio que ruge y que, nuevamente, ataca con fuerza.
Tus ojos guardan un mar de lágrimas detrás de esa mirada inocente y perdida.


¡No tengo nada!— grita un hombre trajeado, y otro, y otro y todos.
No, todos no, pero la gran mayoría. Derrochan caviar y poco pan.
Duro asfalto de indiferencia, claro signo de ceguera, suave sommier; comodidad.
Es más fácil si, como salmón, trago champagne, miro a lo mío. Perdón, a los míos.


Regresas a espaldas, se asoman las lágrimas, se abren las heridas, ¡maldita ciudad!
Intenta dormir niño, ya falta poquito, mañana habrá pan, ya verás.
Duerme angelito de ojos tristes y pies rasgados, ¡un duro camino has trillado ya!
Tanta herida y poca infancia, ¿Quién robó tus dulces sueños?

No hay comentarios: