...Haré catarsis con las letras que son fieles a mi dolor...
Entre tanta sordera revelo mis penas.
Destapo mi egoísmo más profundo.
Miro hacia mi que tan olvidada estaba.
Escucho aquello que tanto ignoré.
Lo trascendental que quise enterrar.
Ese dolor de gusto amargo que tragué.
Esa soledad que sentí y que hice que no.
Aunque mis lágrimas no dejen te escribo.
Te reprocho el mal momento que vivo.
Me molesta y me duele estar sola.
Necesito tu abrazo, tu hombro, tu aliento.
Lloro más de lo que río. Mis pasos son leves.
Reviví viejos tiempos de cólera en el baño.
Cansada de oír consuelos baratos reprocho.
A vos. Que decidiste irte lejos te señalo.
Enojada entre llanto y rabia me veo y te acuso.
El espejo me muestra débil, floja y muy fea.
Era fuerte, estable y segura. Me quebré.
No tengo ganas de seguir mi rutina.
No se si escapar, sentir o fingir no verme.
Y la pregunta está latente en mi siempre.
¿Porqué te fuiste si mi alma gritaba que “no”?
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