El Triste
El sentado. Su mirada perdida que emana tristeza.
Sus manos sobre las rodillas deseando otras manos.
Sus pies cansados de andar en cuerdas flojas.
Y yo a unos metros sintiendo el vacío que habita en él.
El aire me pide que vaya a su lado y le preste mi hombro.
Le tienda mis manos gastadas, le seque esos ojos llorosos,
escuche su historia y lo mire sencillo al hablarle.
Lo ayude a soñar y a ver caminos nuevos del mundo,
lo escuche, lo mire y lo vuelva a mirar de vez en vez.
Y quizás, quizás le de una abrazo para calmar sus penas.
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2 comentarios:
Te agarré mascarito loca, cosito envena nada de mis días de perro dormido, husmeando en tus cicatrices de churros! Já!
Es literatura de avanzada, no te dejes engañar.
engañar? no entendí?
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